La gran pregunta para profesores: ¿Cuántos habéis logrado acabar el libro de texto?

Se acerca el final de curso ¡una vez más! Llega el buen tiempo, los días más largos, las salidas al patio de recreo para ensayar los bailes de fin de curso, las fiestecillas de despedida… pero hay algo también muy común en estas fechas y que se repite sin cesar año tras años: las críticas de padres y profesores porque no se ha finalizado el libro de texto. Al contrario del inicio del curso, cuando se producían críticas si se planteaba el no usarlo y en su lugar proponer otra metodología, ahora se lamenta el elevado gasto para que no haya sido terminado. Y es que es normal que no se acabe, los temarios son muy extensos, además de numerosos.

Seguimos sin priorizar lo importante, hay veces en que repetimos años tras años los mismos contenidos y los del final del libro siguen sin verse. Intentamos solventar lo “urgente” dejando de lado lo “importante”, y… ¡OJO! Lo importante también hay que trabajarlo. Por ejemplo, enseñamos a nuestros alumnos los contenidos relacionados con la historia, pero no las herramientas necesarias para que puedan acceder a esa información siempre que la necesiten. Lo urgente sería dar el temario y lo importante facilitar herramientas de búsqueda y análisis de la información.

En el momento que entendamos que menos es más, tendremos la capacidad de reducir el temario y apostar por otros conocimientos necesarios para su vida y su día a día. Enseñaremos no solo para que sean cultos, sino también para que sepan desenvolverse en un mundo en constante cambio.

Esperamos que hayáis pasado un buen año y es la hora de disfrutar del verano. Que tengáis un feliz fin de curso y periodo estival.

Maricielo Valenzuela

Coordinadora de formación

MUCHAS GRACIAS EQUIPO

Buenos días,

En Fundación Aula Smart estamos muy felices porque hemos finalizado una convocatoria llena de éxitos. Todo esto ha sido gracias al trabajo que hemos realizado diariamente, pero sobre todo al trabajo en equipo.  Agradecer a todas las personas que confían en nosotros para su formación, ha sido un placer por nuestra parte todo el tiempo compartido con vosotros. Esperamos volver a coincidir de nuevo.

Para agradecer a todo el equipo de Fundación Aula Smart su trabajo y reconocimiento, nada mejor que recurrir al cuento de Asamblea de la Carpintería, que nos deja ver la importancia del trabajo de cada uno para contribuir a un resultado satisfactorio.

En un pequeño pueblo, existía una diminuta carpintería famosa por los muebles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas, el martillo, en su calidad de presidente tomó la palabra.

-Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema? -Tienes que dimitir- exclamaron muchas voces.

-¿Cuál es la razón? – inquirió el martillo. -¡Haces demasiado ruido!- se oyó al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos. -Además -agregó otra herramienta-, te pasas el día golpeando todo.

El martillo se sintió triste y frustrado. _Está bien, me iré si eso es lo que queréis. ¿Quién se propone como presidente?

-Yo, se autoproclamó el tornillo -De eso nada -gritaron varias herramientas-.Sólo sirves si das muchas vueltas y eso nos retrasa todo.

-Seré yo -exclamó la lija- -¡Jamás!-protesto la mayoría-. Eres muy áspera y siempre tienes fricciones con los demás.

-¡Yo seré el próximo presidente! -anuncio el metro. -De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas – dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levantó, observo el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomo la palabra: “Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste”. Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuo: “son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y eso nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actúa el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto, nos permite no equivocar las medidas que nos han encargado. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo les hacía realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.

¡MUCHAS GRACIAS EQUIPO!

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El nuevo rol del profesor

Maricielo Valenzuela 

Coordinadora de formación

Con los nuevos planteamientos del sistema educativo preconizados por la actual Reforma, nace una nueva concepción del profesor, que dista mucho de ser el protagonista principal del aula, en la que él imparte el saber, a través de una estrategia fundamentalmente de transmisión oral y en la que el alumno juega un papel secundario, dado que se considera un mero receptor de ese saber.

Estos nuevos planteamientos han asumido una concepción del proceso de enseñanza-aprendizaje “constructivista”. Esta concepción se incardina en la práctica bajo tres ejes básicos de intervención en el aula:

  • El profesor es una persona que facilita al alumno situaciones de aprendizaje ricas y significativas
  • El alumno no es un agente pasivo de este proceso, sino un elemento que se implica y es capaz de construir su propio conocimiento ayudado del profesor.
  • El profesor es concebido como una persona reflexiva, racional, que toma decisiones que facilita el aprendizaje dentro del grupo.
  • El profesor un profesional que toma decisiones dentro de un equipo con el resto de sus compañeros y que diseña acciones para favorecer el desarrollo de los alumnos.

La actitud del profesor es muy importante, pues los alumnos no solo aprenden a través de los conocimientos, sino también de lo que ven. Los profesores enseñan más por lo que hacen que por lo que dicen, enseñan exactamente lo que son. Personalmente y recordando las palabras de Albert Einstein, considero que dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única. No puedes pedir que los demás sean algo que tú no eres o intentar que hagan algo que tú no haces, hay que empezar por cambiar las actuaciones de uno mismo, para lograr una mayor repercusión.

Deberíamos cuestionarnos, también, cuál es el mejor método para impartir las clases, pues en el aula conviven gran cantidad de alumnos y todos ellos tienen un estilo de aprendizaje diferente. En este caso, lo más importante es conocer a cada alumno e intentar favorecer a cada uno de ellos. Rescatando una frase muy conocida: “Para enseñar latín a John, más importante que conocer latín, es conocer a John” y haciendo referencia a lo comentado anteriormente, lo principal para enseñar a nuestros alumnos no es tener un manejo perfecto de las nuevas tecnologías o dar discursos sobre las materias, es conocerlos y saber qué hacer en cada momento para satisfacer sus necesidades.

No obstante, si continuamos con la dinámica de la clase tradicional, lo único que vamos a conseguir es que los profesores cada vez sean más prescindibles. Considerar la mera transmisión de conocimientos como una forma adecuada de dar clases hace que el trabajo de los docentes carezca de valor, pues hasta una máquina podría sustituirlo. Los profesores tienen el deber de ir más allá, de educar, además de enseñar. Si obviamos este detalle, nos encontramos con un modelo de educación como enseñanza, donde los profesores olvidan que la escuela también socializa e introduce a los alumnos en la sociedad y en las normas de convivencia. Esto no puede hacerlo una máquina, por ello se necesita la figura de un docente que se comprometa con su labor, que enseñen a sus alumnos a pensar, que les ofrezcan criterios para discernir, para respetarse unos a otros.

Pienso que es necesario un cambio en la concepción de la educación, aunar los objetivos para que todos luchemos por lo mismo. En lugar de seguir repitiendo los mismos errores, o quejarnos de lo mal que lo hace el de al lado, deberíamos centrarnos en cambiar cada uno, para que así cambie la sociedad.

“Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”.

 

El valor de una persona como el mejor ejemplo de motivación

A menudo hablamos de la importancia de la motivación en el alumnado, como estrategia para provocar el aprendizaje de forma significativa y que ellos mismos estén más interesados por aprender. La motivación se puede conseguir por muchos medios, desde hacer de las clases más participativas hasta proponiéndoles actividades lúdicas.

Sin embargo, no siempre recurrimos a la estrategia de hacerles ver el valor que tienen ellos mismos como principal factor de motivación. Mostrarles el reconocimiento de su trabajo es importante para generar confianza, pero contribuir a que ellos crean en sí mismos y en lo importantes que son, lo es aún más. Esta es la principal fuente de motivación.

En la vida todos nos encontramos con situaciones difíciles que pueden provocar una bajada de ánimos e incluso sentirnos derrotados, pero a pesar de los malos momentos, si nosotros confiamos en que podemos y lo mucho que valemos, esta situación nos hará crecer.

Me gusta recurrir a breves historias, cuyas moralejas nos hacen pensar. A continuación os presento una muy apropiada para contarla a los alumnos:

“Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: “¿A quién le gustaría tener este billete?”. Todos los alumnos levantan la mano.

Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. “¿Quién sigue queriéndolo?”. Todos los alumnos volvieron a levantar la mano.

Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: “¿Aún queréis este billete?”. Todos los alumnos respondieron que sí.

Entonces la profesora les dijo:
“Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo… todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros.
Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés”.

Transmitir la importancia que tiene cada persona y el valor que aporta a su alrededor es un valor que no deberíamos dejar pasar por alto en las escuelas. Cada uno es diferente, sí, pero todos somos importantes. Nadie es igual a otro, somimposibleos únicos e irreemplazables, destacamos por nuestras habilidades y capacidades para realizar las cosas. Por lo tanto, hacerles ver a los alumnos que sin ellos, sin su trabajo, no se podría conseguir el beneficio de todos, es la base de la cooperación. Trabajamos unidos porque todos tenemos algo que aportar.

Una de las mejores cosas que podemos enseñar a los alumnos es el quererse a sí mismo y valorarse, con eso le ayudaremos a afrontar muchas situaciones delicadas. Cuando uno se siente bien tiene mejor predisposición para realizar las cosas y sobre todo está más preparado para el aprendizaje, pues está motivado.

“Si quieres motivar a tus alumnos, comienza por valorarlos”

Maricielo Valenzuela

Coordinadora de Formación

Cooperación Vs Competencia

Dos osados jóvenes paseaban por el bosque cuando decidieron descansar un rato sobre la hierba. Éstos para estar más cómodos se descalzaron las zapatillas y se tumbaron. De repente fueron sorprendidos por un león hambriento. Los dos jóvenes aterrorizados no supieron cómo actuar al verse delante de las garras del terrible león. Como intento de no convertirse en el almuerzo de éste salieron corriendo casi sin saber qué camino coger… Los jóvenes corrían y corrían sin parar, pues el león se acercaba, en ese momento uno de los jóvenes se para, para calzarse las zapatillas y le pregunta el amigo:

  • ¿De veras crees que con zapatillas correrás más que el león?

A lo que él le respondió:

  • Con correr más que tú me es suficiente.

¡¡COMPETENCIA!!

El sistema educativo actual se contradice en lo que hace con respecto a lo que dice hacer. Si queremos conseguir una educación justa e igualitaria basada en valores como el respeto, trabajo en equipo, integridad… no podemos llevar a cabo prácticas competitivas como el Informe PISA o selectividad, entre otras. ¿Qué sentido tiene que inculquemos estos valores en la teoría si en la práctica les obligamos a que compitan en un examen? El ranking es lo que termina contado… los puestos bien valorados son los que tendrán éxito, los que podrán estudiar lo que desean, los únicos con posibilidad de elegir sobre su futuro. Esto crea competencia. Todos somos muy amigos y nos queremos muchos, pero cuando tenemos que conseguir una misma cosa y uno se queda fuera sacamos lo peor de nosotros. Nos convertimos en rivales.

De esto no tienen la culpa ni los alumnos ni los profesores, pues lamentablemente son normas que nos vienen impuestas desde arriba, a veces desde los centros educativos poco podemos hacer, más que ayudar a nuestros alumnos a que superen estos obstáculos y alcancen sus objetivos, aunque muchos se quedan por el camino…

Desde luego, y cada vez queda más claro, que las personas que inventan estas cosas poco saben de educación y poco tiempo han pasado en centros educativos…

Lo único que nos queda a nosotros, los profesores, en la medida de lo posible, es hacer que nuestros alumnos aprendan el verdadero sentido del trabajar juntos, les facilitaremos el camino en su vida adulta y laboral. La competencia no lleva a ningún sitio… las cosas saben mejor cuando las consigues con un equipo y tienes con quién celebrar y compartir el éxito.

              “Trabajamos en equipo. Todos tenemos algo que aportar.                Amamos lo que hacemos. Somos proactivos”.

Maricielo Valenzuela Lazo

Coordinadora de formación

¿Hacia dónde vamos…?

En los últimos tiempos es frecuente encontrar noticias sobre educación en todos los medios de comunicación. No son pocas las voces que luchan por el cambio, que cuestionan el sistema educativo o que simplemente tienen la necesidad de exponer sus ideas. Todas ellas coinciden en un punto común: defender su percepción de la educación. Esto es totalmente necesario, pues en una tarea tan ardua como es la de enseñar, no existe un protocolo a seguir que nos indique cómo es la mejor forma de hacer las cosas. Por ello, aunque la mayoría defienda una misma idea, si tú como profesor consideras que eso no le viene bien a tus alumnos no tienes por qué hacerlo. Nadie mejor que tú conoce a esos alumnos y sabes lo que es mejor para ellos. Para esto, es muy importante escucharlos.

Los alumnos tienen que pasar muchas horas en la escuela, de forma obligada, para inculcarles ese deseo de ir al colegio lo mejor es que se sientan a gusto. Imaginemos que en nuestro trabajo, ya sea maestro en un colegio, trabajemos en una oficina o supermercado, no nos sentimos bien, nos imponen cosas constantemente, nos regañan por nuestro trabajo, nos coartan con normas a veces sin sentido, el clima de trabajo es nefasto… seguramente acabaremos cansados de ese trabajo y decidiremos buscar otro. ¿Pero qué hacen los niños en este sentido? Ellos no pueden elegir no ir al colegio, es una obligación, entonces irán, pero ¿Con qué ánimo? ¿Con qué ilusión? Es ahí donde los profesores debemos actuar para despertar su curiosidad, motivarlos y fomentar el interés. A veces creemos saberlo todo sobre ellos, pero con una simple pregunta podemos llegar a averiguar cuáles son sus intereses y trabajar en ello para hacer de la escuela una continuación de ambiente familiar, libros niñopues de una u otra forma, es un espacio donde conviven con compañeros y profesores, llegando a formar entre todos una gran comunidad.

Todos estos aspectos influyen en la educación, pero también en nuestras vidas, no perdamos la esencia de lo que queremos ser, pero sobre todo, de lo que queremos que sean nuestros alumnos, pues por nuestras manos pasan las personas que formarán la sociedad del futuro. Debemos tener en cuenta que no solo serán psicólogos, fontaneros, arquitectos, artistas, médicos… serán personas, personas con valores, que habrán aprendido en la escuela porque sus maestros se los han enseñado, porque nosotros
se los hemos enseñado. No olvidemos que igual de importante es tener las capacidades para aprender y estudiar, como las de desenvolverse en el día a día, convivir en armonía con los demás, respetar y ayudar, cuidar el medio ambiente… Por muchas cosas que cambiemos de la educación, hay otras que deben perdurar.

“El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío”. Horace Mann.

 

Maricielo Valenzuela Lazo

Coordinadora de Formación 

Si se puede aprender con diversión

Hace un par de días leí una entrada en el blog educativo de Salvaroj, en la que se reflexionaba sobre si la Educación se sufre o se disfruta. Parece increíble plantearnos esta cuestión en pleno siglo XXI y con la gran cantidad de posibilidades de innovar que tenemos a nuestro alcance.

¿La educación no implica diversión? Pues tenemos un problema… Si somos partidarios de una educación para la vida, de una educación significativa, de personas capaces y con capacidad de adaptación a la sociedad… ¿Por qué no podemos conseguir esto pasándolo bien? ¿Por qué queremos lograr todas estas cosas sin cambiar absolutamente nada?

La base del aprendizaje significativo es la experimentación, siempre que se experimenta, se participa, se colabora con los demás, se disfruta. El aprendizaje crea en nosotros cierta confusión, pues modifica los esquemas que teníamos para añadir cosas nuevas, y esto si supone esfuerzo. Pero este esfuerzo nunca debe llegar a los límites del sufrimiento, ni mucho menos.

Está comprobado que los alumnos retienen mejor los aprendizajes que adquieren de forma significativa, que los que adquieren de forma memorística. Pero aun así, seguimos repitiendo patrones de antaño, cuando en realidad nuestros alumnos nos están pidiendo a gritos diversión, motivación y cooperación.  

Hablamos de la educación del siglo XXI, de sus novedades, de la innovación… pero se nos pasa el tiempo simplemente hablando, no practicando. Los niños de ahora son las personas del futuro, y nosotros tenemos la maravillosa oportunidad de enseñarles lo que la sociedad necesita para que ellos puedan cambiarla. No dejemos pasar esta oportunidad, no sigamos repitiendo lo mismo de siempre que eso ya lo sabemos hacer, luchemos por la sociedad que queremos desde el motor de todo cambio, la educación.

Maricielo Valenzuela Lazo

Coordinadora de Formación

Con agresión no hay educación

“Vais a sudar sangre, dais asco”… con estos insultos daba comienzo hace unos días una noticia sobre agresión verbal de un profesor hacia sus alumnos, en la provincia de Málaga.

 Esta información debe ser investigada y ya está en manos de los profesionales para contrastarla. No obstante, hechos así deben hacernos reflexionar sobre la incompetencia de muchos docentes para dar clase. ¿Quién tiene la culpa de esto? Está claro que los alumnos no, pero si son ellos quienes sufren los ataques, desmotivación, burlas constantes… Me pongo a pensar, ¿y de verdad hay derecho a soportar este tipo de actitud por parte de los profesores? ¿Con qué motivos abusan de la autoridad de ser profesor para semejantes actos?

De la misma forma que en los centros educativos catalogan a los alumnos en un ranking a través del informe PISA, las cuales lejos quedan de evaluar todas las competencias necesarias en la vida, ocurre lo mismo con la obtención de una plaza en un centro educativo. Es cierto que tienes que estudiar durante mucho tiempo un temario, pero al final te enfrentas a examen escrito, en el que te juegas pasar a la siguiente prueba, que es la exposición oral, dónde tampoco se puede demostrar lo que eres capaz de hacer como profesor, pues tan solo cuentas con un tiempo limitado y los nervios pueden jugar una mala pasada. Pero lo que quiere transmitir, es que en esta prueba prima el conocimiento memorístico, si no consigues redactar un tema con una fuerte carga teórica, no tienes opción de pasar de prueba y por lo tanto, ante los ojos del estado, no has aprobado las oposiciones y obviamente no eres apto para dar clase. Me pregunto yo… ¿acaso te permite esos contenidos actuar debidamente? Te dan información pero no práctica, mucho menos vocación.

La comodidad es lo que mueve el país, el deseo de tener un puesto fijo a toda costa rechazando tus propias preferencias profesionales. Esto ocurre con muchos de los profesores, quienes estudian una materia concreta tal como biología o matemáticas, pero no por el deseo de acabar dando clases de eso. Sin embargo, por conseguir una estabilidad acaban accediendo a oposiciones y consiguiendo un puesto en centros educativos, pero a cambio de qué? A cambio de prácticas obscenas como las que vemos en el artículo?

La administración debería examinar detenidamente las plazas de los profesores, un buen profesor no es aquel quién aprueba unas oposiciones, sino quién día a día lucha por sus alumnos, por facilitarles el trabajo, despertar en ellos el deseo de aprender y la curiosidad de investigar, sobre todo contribuir a su educación. Esto último no se consigue humillándolos verbalmente…

http://www.diariosur.es/costadelsol/201602/28/vais-sudar-sangre-dais-20160227225006.html

Maricielo Valenzuela 

Coordinadora de formación

Yo a eso no juego

Cada vez son más los niños y niñas víctimas de violencia por parte de sus compañeros. No existe un modelo único de abuso, abandono o aislamiento, adopta muchas formas y se adapta a diferentes contextos.

En España, concretamente, ha aumentado la preocupación por estos actos de violencia entre iguales debido a los numerosos casos que se han producido. Se hace patente la necesidad de abordar este fenómeno y ofrecer recursos para evitarlo.

El acoso escolar (bullying) o ciberacoso (ciberbullying) son formas de violencia contra los niños y niñas cuyo escenario principal son los centros escolares, pero en muchas ocasiones se puede producir fuera de este. La escuela no tiene por qué ser la causante, simplemente es el lugar donde los niños pasan el mayor tiempo y esto implica que se produzcan allí las prácticas acosadoras. Es más, la escuela suele ser la solución, ya que se puede trabajar numerosas propuestas para combatir la violencia.

Las consecuencias que causan el acoso escolar son, en ocasiones, irreparables. Más allá de los daños físicos, los emocionales como la depresión, abandono, aislamiento, absentismo… son muy difíciles de reparar, marcando a las personas de por vida, y llegando a veces a un terrible desenlace.

Desde Save the children trabajan para promover una educación positiva, erradicando todo tipo de violencia en la infancia. En un nuevo trabajo llamado “Yo a eso no juego”, explican qué es el acoso escolar y ciberacoso, qué formas adoptan y qué podemos hacer para evitarlo. A continuación dejamos el enlace para que lo visitéis, es muy importante y necesario estar formado en este ámbito para poder detectarlo a tiempo.

Todos tenemos hijos, sobrinos, vecinos, amigos que pueden ser víctimas de ello.

https://www.savethechildren.es/sites/default/files/imce/docs/yo_a_eso_no_juego.pdf 

Maricielo Valenzuela Lazo

Coordinadora de formación

Receta educativa

 

De la misma forma que para preparar una tarta usamos una serie de ingredientes debidamente cuidados y conservados, para provocar un aprendizaje significativo debemos emplear otros ingredientes concretos.

Para la base del bizcocho se utilizan ingredientes básicos: huevo, harina, azúcar, leche. Pues para sentar las bases de un aprendizaje se necesita motivación, ilusión y buena dosis de energía.

Poco a poco para que nuestro bizcocho vaya cogiendo forma tenemos que batirlo fuertemente hasta ponerlo a punto de nieve. Con el aprendizaje pasa igual, una vez están sentadas las bases se requieren de una actuación que propicie el movimiento, la interacción entre compañeros, el intercambio de pareceres hasta conseguir esa situación en la que el alumno está “a punto” de interiorizar los aprendizajes.

Después de esto, simplemente hay que meter el bizcocho en el horno y dejarlo que cuaje bien. Asimismo, a los alumnos hay que dejarles un tiempo que procesen esos conocimientos para que se conviertan en significativos y no los puedan olvidar.

El bizcocho ya está listo para degustar, paso a paso hemos conseguido que a partir de algunas materias primas se obtenga un delicioso bizcocho. Nuestros alumnos también estarán ya “en su punto” para disfrutar de esos conocimientos que han adquirido y que al tratarse de aprendizajes significativos podrán aplicar en su día a día.

Ingredientes:

  • Motivación
  • Ilusión
  • Energía
  • Movimiento
  • Interacción
  • Paciencia
  • Cariño
  • Innovación

Maricielo Valenzuela Lazo
Coordinadora de formación

Fundación para el Desarrollo e Implantación de las Nuevas Tecnologías en el Sector Educativo